¿Qué es el Ozono y sus Usos en Limpieza?

¿Qué es el Ozono y sus Usos en Limpieza?

El ozono es un componente natural del aire que respiramos y es una variedad alotrópica del oxígeno, que contiene tres átomos, siendo su molécula triatómica de fórmula O3. Es una sustancia cuya molécula está compuesta por tres átomos de oxígeno que en su compuesto gaseoso posee una tonalidad de color azulado. El Ozono (O3) es altamente oxidante debido a la inestabilidad de su estructura molecular y tóxico a concentraciones muy elevadas. De forma natural, el ozono se forma en las descargas eléctricas de los relámpagos durante las tormentas.

Ejemplo de la Actuación del Ozono sobre un Microorganismo

Puede tener efectos corrosivos sobre materiales e incluso a determinadas concentraciones, efectos irritantes sobre las mucosas de los seres vivos. El ozono es un gas que se encuentra de manera natural en la atmósfera y forma la capa de ozono. La palabra, como tal, proviene del griego “ózein”, que significa “tener olor”.

La principal función conocida del ozono es la de constituir una barrera de protección contra las radiaciones ultravioletas emitidas por el sol (capa de ozono), siendo capaz de absorber gran parte de estas radiaciones impidiendo su llegada a la superficie terrestre y protegiéndonos de las mismas. Pero aparte del efecto beneficioso como protector frente a las radiaciones, el ozono tiene propiedades desinfectantes frentes a microorganismos por lo cual ha sido ampliamente empleado en procesos de desinfección y esterilización del agua, así como para el lavado de productos agrícolas previo a su consumo humano, este efecto es debido a su alto poder oxidante.

Pero el ozono también es usado con fines médicos. Durante años se ha usado para el tratamiento de diversas afecciones como las micosis u hongos en las uñas, infecciones de la piel, úlceras, infecciones crónicas y medicina anti-envejecimiento, el tratamiento de las afecciones del aparato locomotor de carácter degenerativo como la artrosis, bursitis, tendinitis e incluso en el caso de hernias discales, dónde la aplicación de ozono local ha demostrado disminuir el tamaño de la hernia de disco con lo cual disminuye la compresión que esta ejerce sobre las raíces nerviosas lo cual origina el dolor. Pero todo el amplio campo de actuación del ozono lo iremos viendo en artículos posteriores.

Varias de las propiedades más importantes del ozono son:

  • Es más pesado que el aire.
  • Es corrosivo para materiales como accesorios y juntas de goma o caucho natural (no sintético) aunque actualmente las juntas de goma o caucho natural han quedado prácticamente en desuso.
  • Es muy inestable descomponiéndose en oxígeno atómico (O) y en oxígeno molecular (O2). La inestabilidad propia que presenta el ozono como producto implica:
  • No se puede almacenar, por lo que se debe generar “in situ” en el momento de la aplicación o tratamiento.
  • La gran ventaja práctica de este sistema es la no manipulación ni consumo de productos químicos desinfectantes.
  • En ambientes muy contaminados o con muchos olores, se debe dosificar durante bastante tiempo ozono para obtener y mantener una concentración determinada en el tratamiento.
  • Este mismo hecho implica también que es muy difícil tener accidentes por exceso de dosificación cuando los cálculos de tratamiento son correctos.
  • Una vez terminado el tratamiento, el ozono pierde por si solo concentración, de forma paulatina hasta que se transforma en oxígeno nuevamente. Una buena ventilación es suficiente.
  • Es un gas con un gran poder oxidante, lo que implica que sea un buen desodorizante y desinfectante por lo que ejerce una acción muy eficaz contra los contaminantes de muy diversos tipos tales como químicos, de origen orgánico o inorgánico y biológicos (virus, bacterias, …).

El ozono posee una gran propiedad, la de destruir los malos olores y para ello actúa directamente sobre la causa que los provoca, destruye directamente la causa sin enmascararla, lo que si hacen los ambientadores. Actúa sobre los diversos componentes volátiles orgánicos e inorgánicos existentes en el ambiente causantes del olor y, por oxidación (el ozono es altamente oxidante) los destruye transformándolos en sustancias más simples que carecen de olor y se eliminan fácilmente del ambiente, no enmascarando el mal olor sino que simplemente lo destruye. Los grupos portadores de olor son, generalmente, componentes volátiles y pueden ser de muy distinta naturaleza aunque mayoritariamente son de procedencia orgánica como son los olores de: tabaco, humedad, sudor, perfumes, …

Otra gran propiedad del ozono es la desinfectante, permite eliminar los microorganismos existentes en un ambiente determinado. El concepto microbio o microorganismo es muy amplio y es toda forma de vida que no puede ser vista por el ojo humano, se requiere el uso del microscopio para ser observada y es bastante frecuente que ellos sean los responsables de la transmisión de todo tipo de enfermedades contagiosas, especialmente en sitios cerrados donde haya gran número de personas y el aire se renueva muy lentamente.

El control de algunos de estos microorganismos llamados patógenos por su capacidad de provocar enfermedades contagiosas, ha sido una gran preocupación del hombre desde el momento en que fueron descubiertos. Cientos de métodos y sustancias químicas han sido elaborados y utilizados con este fin, proporcionando resultados en mayor o menor medida positivos e intentando disminuir la cantidad de estos patógenos, en términos como desinfección, esterilización, …etc. El ozono, debido a sus propiedades oxidantes, puede ser considerado como uno de los agentes microbicidas más rápido y eficaz que se conoce. Su acción posee un amplio espectro que engloba la eliminación de:

Efecto bactericida: se empezó a usar para el tratamiento de aguas ya en el año 1893. Actualmente nos servimos de él tanto para el tratamiento de todo tipo de aguas, como para tratar ambientes, e incluso directamente sobre el organismo humano con fines terapéuticos.

La gran ventaja del ozono respecto a otros bactericidas es que este efecto se pone de manifiesto a bajas concentraciones y durante periodos de exposición muy cortos. A estas concentraciones, es posible que no llegue a matar todas las bacterias, pero si impedirá su reproducción frenando rápidamente su crecimiento. Una población de bacterias sin capacidad de reproducción o capacidad disminuida para la misma, es una población condenada a su desaparición.

Efecto virucida: consideradas frontera entre los seres vivos y la materia inerte, los virus son pequeñas partículas que no son capaces de vivir ni de reproducirse si no es parasitando células a las que ocasiona su destrucción. A diferencia de las bacterias, los virus siempre son nocivos y provocan enfermedades a todo organismo al que atacan. Enfermedades  tan  comunes como la gripe, el catarro, el sarampión, la viruela, varicela, rubéola, poliomielitis y otras muchas, son debidas a virus.

El ozono actúa sobre los virus oxidando las proteínas de su envoltura y modificando su estructura tridimensional por lo que el virus no puede anclarse a ninguna célula hospedadora, y al encontrarse el virus desprotegido y sin poder reproducirse, muere. La acción virucida es observable a concentraciones de ozono inferiores a las de acción bactericida. Esto es debido a que la complejidad de la envoltura vírica es inferior a la de la pared bacteriana.

Efecto fungicida: existen ciertos tipos de hongos que tienen capacidad de provocar enfermedades al ser humano y otros son capaces de ocasionar alteraciones en alimentos, haciéndolos inaceptables para su consumo, como es el caso, entre otros, de los mohos. El ozono ofrece la posibilidad de eliminar todas es formas patógenas mediante su acción oxidante que provoca un daño celular irreversible en las mismas.

Efecto esporicida: hay bacterias que en condiciones son adversas para su desarrollo, son capaces de desarrollar una gruesa envoltura a su alrededor, paralizando su capacidad metabólica y permaneciendo en estado de latencia para en condiciones más favorables para su desarrollo volver a su forma normal y su metabolismo recuperar su actividad. Estas formas de resistencia son conocidas como esporas o formas esporuladas y son típicas de bacterias tan patógenas como las que provocan el tétanos, el botulismo, la gangrena gaseosa o el ántrax. Es muy difícil luchar contra este mecanismo de resistencia y tratamientos tan útiles en otros casos como las altas temperaturas o multitud de antimicrobianos, se vuelven ineficaces. El ozono a concentraciones ligeramente superiores a las usadas para el resto de las bacterias es capaz de acabar con las esporas de resistencia.

Evidentemente, las efectividades, tanto desodorizante como desinfectante, dependerán de la susceptibilidad al ozono de los olores o microorganismos, el tiempo de contacto y la concentración de ozono.

Puede ver un listado de microorganismos para los cuales es activo el ozono aquí.

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